El cuidado de las botas de fútbol es tedioso hasta que te das cuenta que no lo puedes dejar. Las botas se agrietan, pierden su forma, empiezan a oler y, de repente, ese par de alta gama se ha desgastado a mitad de temporada. Cuidar las botas no te hará más rápido, pero sí mantendrá su rendimiento constante: ajuste, toque y tracciones uniformes. Cuando tus botas se sienten igual cada vez que te las atas, eliminas una variable problemática. Y eso siempre es positivo.